Tu ... me gustabas
Capítulo 30 Tú … me gustabas
Al día siguiente, Matteo despertó y contemplo el rostro adormilado de Samantha sentada en el sofá. Al igual que él, ella tenía ojeras marcadas alrededor de sus ojos, aunque Matteo juraría haber escuchado su leve ronquido durante la noche.
Él, por su parte, casi no había dormido, atormentado por una mezcla de emociones que no lograba comprender. Se pasó la mano por la cabeza con frustración, buscando una explicación a su inquietud.
Un recuerdo relegado a alguna aparte