La perspectiva de Rena
—Tengo que irme ya. ¿Puedes llevarme a casa de Jena? —le pedí, y él asintió con una sonrisa complaciente.
Mi cuerpo temblaba mientras recogía el bolso y caminaba hacia el coche. Estaba impaciente por escuchar lo que Jena tenía que decirme... o tal vez por descubrir de una vez por todas quién era realmente Lucas.
—Claro. Oye, ¿te vas a quedar a dormir allí? —preguntó.
—No lo sé todavía. Solo si Jena insiste en que me quede —añadí.
Me cogió de la mano durante todo el trayec