—¡Yo les ayudaré a abrirlo! — exclamó Taylor buscando arduamente bajo la cama. Al levantarse, sostenía entre sus manos una pequeña cajita, él la abrió revelando un pequeño oso de peluche. Automáticamente, me abalancé sobre él para evitar que él arruinara la sorpresa.
—¡Oye! ¡Es el obsequio del señor Johnson! ¡Aleja tus manos de él! — exclamaba intentando quitárselo. Comencé a tirar de sus patas mientras la tonta fuente de problemas tiraba de sus orejas.
El señor Johnson nos observaba en silenci