Punto de vista de Voss
Y finalmente, estaba mi madre.
Realmente no podía hacerle mucho. Era mi madre.
Así que la eché de mi vista, obligándola a regresar a su finca, la misma que le compré como regalo de cumpleaños años atrás.
Era la misma finca que tanto había admirado, solo para abandonarla y venir a vivir conmigo simplemente porque mis días en la tierra estaban contados.
Aún recuerdo vívidamente cómo gritaba, suplicaba y lloraba durante el trayecto, en un intento desesperado por explicarse,