POV: Magnus
El trayecto desde la clínica hasta mi residencia privada transcurrió en un silencio tenso pero reconfortante.
Tras firmar el alta voluntaria de Valerie, exigiendo un expediente impecable de que su torrente sanguíneo estaba completamente limpio de la neurotoxina, ordené a mi equipo de seguridad que bloqueara la salida trasera del hospital.
Evitamos a la marea de periodistas y fotógrafos que comenzaba a agolparse en la bahía principal tras los rumores de un altercado en el piso VIP.