Mundo ficciónIniciar sesiónMiranda
Al llegar al restaurante suelta mi mano y me mira a la espera de algo.
—¿Qué? —pregunto.
—Tu abrigo —dice, con obviedad, y sonrío como tonta.
Sujeto el cinturón que ciñe el gabán a mi cintura y aprieto las manos alrededor de &eac







