Vaya, Yolanda, ¿me estaba humillando a propósito?
Las dos se miraban con una especie de tensión palpable.
—¡Chicas, miren hacia acá! —De repente, un fotógrafo llamó.
Yolanda y Celia miraron al fotógrafo, tomándose de la mano y sonriendo radiantemente.
Mariana reflexionó: Debía ser parte del arte de actuar.
Sin embargo, Celia todavía estaba lejos de igualar a Yolanda.
La falda de flecos de Yolanda era muy llamativa, aunque lo que llevaba Celia más atrevido no resultó lo suficientemente impactante