Mundo de ficçãoIniciar sessão—Espera, ya estamos llegando —respondió el joven mientras comenzaban a subir una calle empinada.
La noche estaba estrellada y se comenzaba a ver la ciudad con sus pequeños foquitos de luz que la adornaban. Al llegar a la punta de la calle encontraron una banca donde se podrían sentar y apreciar la hermosa vista. Marisol se dio vuelta para poder ver el paisaje, se sorprendió de lo hermoso que era.
—¡Wao! —soltó Mari







