—Entonces... ¿realmente confías en este... Silco? —le preguntó Lilith a Scarlett con la mirada aún fija en Alice, quien se encontraba a pocos centímetros de distancia, riendo mientras giraba en el carrusel.
Habiendo pasado la mayor parte de su vida en una isla privada, los parques de diversiones eran como tierras milagrosas para Alice. Y la brillante sonrisa en su carita regordeta hacía que fuese casi imposible para Lilith decir que no. No era que quisiera negarse de todos modos: Era la mejor op