Sebastián
Nunca pensé que Scarlett aceptaría verme.
Se había encerrado en sí misma desde el juicio, sin hablar con nadie, ni Johnny Vanderbilt, Damian... ni siquiera con Lilith. La prisión se había convertido en su caparazón protector donde se escondía del mundo. Pero cuando solicité verla, aceptó la visita.
Me saqué de encima todo el desastre, me duché como si fuera a una peregrinación. Tuve que entregar todas mis pertenencias antes de pasar por un estricto control de seguridad. El vacío dentro