33.- Una sensación extraña.
Ya habían desayunado en unas horas, iría a dejar a Alexander a la escuela, él había subido hasta su cuarto por la sudadera de la escuela, de nuevo tenia educación física.
—Alexander, ya debemos irnos.
Él va bajando las escaleras, los dos se van de la casa caminando a la escuela.
—Mamá, vamos ir con Sebastián a ese lugar de comida.
—Sí, Sebastián va a venir por nosotros.
—Sí, sí, sí. —repite él.
Llegan a la escuela y los dos se despiden con un beso, para volver a casa una vez que ve que su niño