“En caso de que no lo sepas, déjame decirte que la cocina de mi hermano definitivamente es una de las mejores. Te puedo garantizar que jamás podrás olvidarás su cocina luego que la hayas probado. Es tan buena que hasta te comerías tu lengua.” Lu Shengyao respiró profundamente para tomar el fragante olor de la cocina de Lu Shijin. Se le estaba haciendo agua la boca de sólo pensar en ella.
Lu Shijin había encendido el fuego y vertió el aceite en el wok, y la fragante esencia del ajo llenó el aire.