Al ver su figura fatigada, Lu Shijin se acercó preocupado y se agachó a su lado. Acariciando su largo cabello con sus dedos, él preguntó suavemente: "¿Qué pasó?".
Su voz era baja y profunda, con un tono mágico subyacente que parecía curar su cansancio, dándole una sensación de confort y calidez.
Tang Ruochu abrió un poco los ojos para mirarlo.
Lu Shijin llevaba ropa de casa de colores cálidos, lo que le hacía parecer guapo y honesto. Tang Ruochu siempre sintió que un hombre solo podía ser