Punto de vista de Luis
Debería haberle roto el cuello a ese hombre.
El tercero le sonrió a Elara como si fuera un hueso desechado que alguien encontró tirado en el barro. Fue el tercero en saludarme con esa sonrisa idiota y un guiño que casi gritaba: «Buen botín, Mateo, ¿cuánto te costó la omega?».
El primero lo había dicho en voz baja, y el segundo un poco más alto. ¿Pero el tercero? Me lo dijo a la cara.
—Vaya, ¿tú y la zorrita os dirigís a algún lugar privado?
Elara y yo nos dirigíamos