Punto de vista de Kaelen
El aire tenía esa fragancia primaveral que parece ponerle alas a los ángeles mientras yo trotaba hacia las puertas de la casa de la manada. Le había dicho a Luis Miguel que esperara allí, con la esperanza de que fuera lo suficientemente paciente como para no causar problemas.
La ironía de la situación no se me escapaba... Yo, Kaelen, hijo del Alfa, corriendo de un lado a otro como un plebeyo, esperando que este chico fuera un buen invitado. No estaba seguro de qué es