Capítulo 25.
Evelyn.
—Tranquilo, cielo— me acerco al pequeño que está en la esquina del salón repleto de telarañas—. No te haré daño. Solo quiero acercarme, ¿Puedo hacerlo?
Mueve la cabeza una sola vez. Le pido la chaqueta a Cry y me la pasa sin hacer movimientos bruscos pata no asustarlo. Camino a pasos lentos hasta que logro cubrir sus hombros delgados, calentando su cuerpo que se siente muy frío.
El repudio que siento por las escorias humanas que hacen este tipo de cosas me hace apretar mi estóma