Capítulo 13

Estaba apoyado en el ventanal de mi habitación que daba al patio trasero, mirando a Minka y a Nadzia jugar.

Me fijo en la hora que es en el reloj que tengo en la pared colgado, hace más de diez minutos, todavía no ha venido a por mí.

Unos suaves golpes en la puerta, hacen que despegue la mirada de donde se encontraba situada para ponerla en la persona que estaba ingresando a mi habitación. Cibor.

—Vamos, no hay tiempo que perder.

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