El silencio protagoniza la oficina, acompañado con una tensión que se puede cortar en el aire.
Las miradas de ellos se mantienen conectadas, por lo que Samantha se pregunta cómo es que puede encararlo. Creyó que se la pasaría evadiendo sus ojos azules como el océano; sin embargo, mantiene la vista fija en él, esperando a que empiece con la entrevista.
De pronto el pasado aflora y se visualiza cinco años atrás, cuando escuchó de su boca que quería terminar con ella.
En ese entonces, no lo podía