Jesse quedó como un bobo con estás simples palabras que le di, nosotros fuimos al supermercado y su rostro de felicidad no pasaba para nada desapercibido.
— Ya deja esa cara de idiota, de haber sabido que te ibas a poner así en definitiva no te digo absolutamente nada — le di un zape en la cabeza — pareces una persona con retraso mental severo.
— No me importa lo que venga de ti, así sean golpes — él tomó una soda de limón como idiotizado — amo todo lo que eres y lo que me das, lo que detesto e