29. Quédate conmigo

Dorian

Anais de desvaneció en mis brazos su cuerpo perdió fuerzas y cayó inconsciente, la cargue en mis brazos y en ese mismo momento salió la persona que menos quería ver en este momento.

—¿Qué fue todo ese alboroto? ¿Acaso ya no se puede dormir tranquilamente en esta casa? —preguntó ella.

—Mamá cállate por favor —le pidió Meredith.

—Meredith, no me hables así —regaño, seguí mi camino y ella noto a Anais en mis brazos —¿Por qué llevas así a esa mujer Dorian? ¡Ay no! No digas que se desmayo
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