El inquietante sonido de un mar de murmullos casi silenciosos, llenaban aquel enorme salón en donde se habían reunido los lobos más antiguos de la manada Fenrir. El ambiente se respiraba tenso, y la expectativa no se había hecho esperar después de haber sido convocados repentinamente. Adara, miraba a los ancianos hablando, con aquella expresión de enorme molestia plasmada en sus rostros. No se necesitaba ser un genio para adivinar lo que estaba ocurriendo allí; se habían reunido a espaldas del