Capítulo LIII. La respuesta a una estupidez parte 2
Sofía (alias Isabel).
En cuanto nuestras miradas se encontraron, supe que él había reconocido en mi cabreo, y yo en él, su falta de arrepentimiento. Simplemente, no se arrepentía de nada de lo que había sucedido, asumía que tendría consecuencias. Para él estaba más que justificado haber generado un conflicto, con quién era necesario, para que nuestra misión, se llevara a cabo.
Caminé hasta él, igual que mis amigas lo hicieron hacia sus respectivos maridos, los cuales mostraban diferentes grad