Ayden queda cautivado de su ferocidad, la forma tan decidida con la que dice las cosas y a la vez, dolido con la realidad. Él jamás le dará lo que ella necesita.
Necesita que un hombre la ame, él jamás podría amarla. Ella debe ser adorada, tocada, seducida y valorada, él sabe que nunca podría ser ese hombre.
—No lo serás, Arya —afirma él—. Por la forma en que lo dices, sé que nunca serás tu madre. Eres Arya, eres mejor que ellos.
—Gracias —musita ella con una tierna sonrisa en los labios.
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