—¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste? —pregunta Arya con el rostro desencajado.
Podría esperar que el presidente acudiera a visitarla, pero nunca Ayden Emory.
—Solo tuve que buscar en el directorio del hospital la información de “Annie Edwards” —confiesa aún agarrado al marco de la puerta—. Buen nombre, por cierto. ¿No me invitarás a pasar?
—Veo que lo acosador no se te quita —remarca con rostro serio—. Además, no me has respondido ¿qué haces aquí?
—Vine a hablar —responde bajando los brazos