Mundo ficciónIniciar sesiónAbro los ojos lentamente. No sé si son las siete de la mañana o las once, ya que no hay luz en la habitación. Quentin, a mi lado, duerme boca abajo completamente desnudo, con la sábana apenas cubriendo la parte baja de su cuerpo exponiendo así su perfecta espalda. Sólo de verlo me sonrojo, en verdad no puedo creer que haya despertado al lado de un hombre tan perfecto, bueno al menos en el cuerpo.
Me levanto con cuidado para no despertarle







