Dante
El aire de la madrugada está cargado de tensión. Scarlett y yo nos sentamos uno frente al otro en la sala, la luz tenue de la chimenea proyecta sombras danzantes en las paredes. No hemos dicho mucho desde nuestra última conversación, pero el silencio entre nosotros ya no se siente como una amenaza; es un terreno incierto, pero con una promesa de algo más.
—Si vamos a hacer esto —digo al fin, rompiendo el silencio—, necesito saber que estás completamente conmigo. Sin mentiras.
Scarlett