Valery se cambió a su camisón, encendió la vela en la cómoda junto a la ventana y se sentó en su cama a esperar.
No pasó mucho tiempo antes de que comenzara a escuchar ruidos afuera en el balcón, con lo que supo enseguida que se trataba de Nehuel. Se apresuró para abrir la puerta y hacerlo pasar.
Al abrir la puerta del balcón, la ráfaga de aire que entró, hizo volar su amplio camisón blanco y al ser de fina seda, la luz de la luna pasó a través de él, dejando vislumbrar su esbelta y contornead