Capítulo 8. |Falsos|
Al día siguiente, Emiliano apenas se curaba la cruda, el dolor de cabeza y la luz, no ayudaban. Sentado en la mesa rústica del centro de la cocina, comió su tercer plato «levanta muertos» que hacía una de las cocineras de la hacienda. Se llevó su mano a la sien para ejercer presión y aliviar un poco el dolor.

—¿Quiere que localice un doctor, señor?—preguntó Ryan del otro lado de la mesa, acababa de desayunar huevos rancheros y frijoles puercos que hacía doña María con pan recién horneado, Ryan
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