Mundo de ficçãoIniciar sessãoIsabela
Sergio no conoce despacio para nada, después de la primera o segunda vez creo que esa nostalgia desapareció de mí. Sergio se despertó y caminó hacia la piscina de nuestra habitación, se sentó en la orilla y bebió una botella de agua. —¿Quiere ir a correr?—preguntó.—Llevo una hora nadando.
Sergio se metió en el agua y se acercó a mí, me







