Mundo ficciónIniciar sesiónBruno se ajustó el cordón de su bata de seda, caminó descalzo hasta la cama que estaba en el centro de aquella habitación. Una mujer desnuda, estaba sobre esa cama bocabajo, sus manos atrapadas junto con sus tobillos, tenía cubierta su boca por un pedazo de cinta negra. Sus lágrimas caían por sus mejillas rojizas, la rubia estaba siendo castigada.







