Mundo de ficçãoIniciar sessãoPresa de ese grito, Minato abrazo a Akari con fuerza, y sus ojos miraron a la pared del otro lado con impresión.
El mayor volvió a gritar, esta vez aferrándose a ese abrazo, y la fuerza los recorrió a ambos. Las manos del mayor estrujaron el pecho ajeno, y Minato sintió que él parecía querer buscar un escape.
—Golpéeme si quiere, haga lo que necesite —comentó, tan sereno como pudo—, pero no se lo gu







