Mundo ficciónIniciar sesiónAkari frunció el entrecejo, extrañado, dudoso y curioso a partes iguales por semejantes palabras que, para él, ya carecían de sentido.
—¿Regalo? —cuestionó—. Pero si ya me has dado las flores.
El rubio negó.
—Ese es su regalo de cumpleaños —apunto—. No obstante, hoy no es solo su cumpleaños, Akari-san —destacó, llenando de curiosidad al otro.
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