Punto de vista de Rosalie
—Esa es una buena actitud —dije.
Siguió hablando sobre colores de esmalte de uñas durante todo el camino hasta el auto. Había reducido las opciones a dos y defendía los méritos de cada una como si presentara su caso ante un juez imparcial que, al final, tomaría la decisión definitiva. La escuché con las bolsas de las compras en las manos, mientras una extraña emoción se instalaba en mi pecho. No era dolor ni era miedo. Tampoco resultaba del todo cómodo, pero no era des