“Claro, lo entiendo”, hace una pausa. “¿Pero estamos bien? Te juro que cumpliré mi promesa y no volveré a mencionar a Travis”.
“Sí, estamos bien. No te preocupes”, le digo con toda la intención.
“Gracias”, dice emocionada. “Te dejaré tener tu tiempo con Noah. Dile hola de mi parte y buenas noches”.
“Tú también, Letty”.
Cuelgo el teléfono y respiro hondo. Como Noah ya había colgado, le devuelvo la llamada.
“¿Hola?”. Me quedo perpleja al escuchar la voz de mi madre al otro lado.
No he habla