”Entra”, responde él finalmente, justo cuando estaba a punto de rendirme y asumir que todavía estaba dormido.
Abro la puerta y entro. Lo encuentro sentado en su cama. Cuando me ve, se echa hacia abajo y se sienta en el borde. Cierro la puerta y cruzo el piso hasta donde está él.
“¿Cómo estuvo el día de chicas?”, pregunta él con la voz un poco cargada por el sueño.
“Iluminador”.
“¿Cómo?”.
“¿Puedo preguntarte algo? Y promete ser sincero al respecto”.
Él se gira completamente hacia mí, ahora