Harper.
No podía dejar de inquietarme incluso cuando Gabriel y yo seguíamos a sus padres. Para ser honesta, la conversación en la oficina fue mejor de lo que esperaba. No sé qué esperaba, pero no era que estuvieran calmadps, ¿o tal vez era la calma antes de la tormenta?
Tampoco entendí por qué Gabriel no les dijo que ya habíamos estado casados antes. A pesar de cómo terminó nuestro matrimonio, era lo más lógico. No me gustó que él lo hubiera mantenido en secreto.
“¿Estás bien?”, su voz me dev