"¿Qué haces en mi casa?", pregunto con miedo.
Pude ver la mirada de desprecio en sus ojos. Hoy ella estaba decidida a hacer daño, y sabía que era yo la que buscaba.
Estaba despeinada de una manera que nunca la había visto. Detrás de sus ojos había una especie de frialdad que me asustó muchísimo. Se veía desquiciada mientras sus ojos rojos me miraban con nada más que malicia.
"¿No es obvio? Vine de visita", se burló, sacando una pistola de su cinturón. "Después de todo, quería ver a la mujer q