¿Mencioné lo cabreado que estoy? Estaba furioso. Es un milagro que no me salga humo de la nariz y las orejas como en los malditos dibujos animados que veía.
Al llegar al coche, me subo, enciendo el motor y salgo del maldito parque.
No pienso en nada más que en lo que Theo y Nora me dijeron. Simplemente no sé por qué Emma no puede meterse en la maldita cabeza que todo terminó entre nosotros. Que yo ya no quería tener nada con ella.
Sé que le di esperanzas cuando le pedí una oportunidad después