La cargo y nos dirigimos a la biblioteca, uno de mis lugares favoritos de la casa. Me siento cerca de las grandes ventanas, bajo mi camisón y mi sostén. Ella se agarra de inmediato y comienza a alimentarse.
La miro mientras se alimenta. Sus hermosos ojos azules me miran con asombro y confianza. Dejo escapar una pequeña risa cuando me doy cuenta que ninguno de mis hijos tiene mis ojos. Ambos adoptaron el color de ojos de sus padres.
Pasando mi dedo por su suave mejilla, sigo mirándola. Me pregu