Ava.
Miré fijamente. Mi corazón latía erráticamente y mi mente estaba acelerada. ¿Cómo demonios llegué hasta aquí? ¿Cómo demonios no vi venir esto?
Me quedé helada. Mortificada. Incapaz de pronunciar una puta palabra. Mi mundo se derrumbaba a mi alrededor. Se rompía en pedazos.
‘Jefe’.
Esa palabra seguía sonando en mi cabeza. Llevándome al borde de la locura y luego de vuelta. Todo este tiempo. Preguntándome. Adivinando. Buscando. Mi enemigo estaba delante de mis putas narices.
“¿Qué coño e