DESAFÍOS EN EL CASTILLO.
La cara del alfa estaba llena de vergüenza. Hace un momento estaba soñando con Serafina, de hecho, creyó que era a ella a quien besaba. Se mesó los cabellos con frustración y busco algo que ponerse.
Cuando estuvo vestido, miro el cuerpo desnudo de Vivían. No produjo en él ninguna reacción. En cambio, se sintió incómodo, se apretó el puente de la nariz y le pidió.
―Por favor, vístete.
―Lorenzo…
―Viste, Vivían ―repitió ―En primer lugar no debiste venir aquí.
Ella apretó los dientes y trató de seg