Capítulo 17: Como un juego.
Lujo, era todo cuanto saltaba a la vista, fino mobiliario, suaves cortinas de costosa seda, candelabros que cualquiera podía suponer, si tenían gemas preciosas reales, el esplendor y la frivolidad estaban impresos en cada una de las paredes de tan lujoso recinto, el sonido de la regadera rompía con el silencio que hasta hace unos minutos atrás reinaba en el sitio, los recuerdos que remolineaban en su mente parecían hacerse más lúcidos y vividos con cada gota de agua que resbalaba por el abdomen