Tal vez él podría haber conquistado el Monte Everest, haber ido a esquiar a los Alpes, haber ido de vacaciones a Francia, o incluso haber ido a la Antártida o a bucear a Tahití.
Sin embargo, la trayectoria de su vida había cambiado drásticamente a causa de aquel accidente.
Al principio, él había sido el niño más rico del mundo. Había seis o siete mil millones de personas en el mundo, y no había más de cien personas que pudieran reencarnarse en una familia tan acomodada.
Sin embargo, a los och