El hombre sonriente que estaba de pie delante de Nanako era, en efecto, Charlie, ¡el hombre al que ella había echado de menos y del que se había enamorado hace tiempo!
En este momento, un montón de preguntas surgieron dentro de su mente a la vez.
‘¡¿Es él?!’.
‘¿Cómo puede ser?’.
‘¿Por qué está aquí?’.
‘¿Estoy soñando?’.
‘¿Estoy muerta y esto es solo una ilusión después de todo?’.
‘Hace un momento pensé que no tendría arrepentimientos si pudiera ver a Charlie, aunque fuera una vez más ante