—No lo voy a firmar.
—¿Qué dices? —María cambió de expresión—. Sabes perfectamente que este es el mejor resultado, ¿o acaso realmente crees que puedes obtener la mitad de los bienes de la familia Martínez? Mira, es mejor que no seas tan ambiciosa, o terminarás sin nada y echada como un perro a la calle.
Diana soltó una risa siniestra, sin ocultar el desprecio que sentía por María.
—Mejor guardate esas palabras para ti misma.
—¡Diana García! Solo estoy aquí porque te debo un favor, por eso lo est