Un apuesto hombre le entregó a Diana una taza de café. —Esperaste mucho, ¿verdad? Estuve ocupado con una reunión por la mañana y perdí la noción del tiempo.
—No te preocupes —Diana se recostó en el sofá, pero su expresión era tensa—. José, ¿qué posibilidades tengo de ganar este caso?
—¿Te refieres al divorcio o a la división de propiedades?
—¿No es lo mismo?
—Son dos asuntos diferentes —José abrió los archivos del caso—. No tendrás problemas en divorciarte de Manuel, pero en cuanto a la división