Con la red criminal desmantelada y sus vidas comenzando a encontrar un nuevo ritmo, Ethan y Emily sentían que finalmente podían concentrarse en ellos mismos y en su relación. La vida después de tantas luchas empezaba a tomar una forma tranquila y apacible.
Emily, además de ser una empresaria dedicada, siempre había sentido una profunda pasión por la educación. Ser profesora de kínder no solo era su trabajo, sino su vocación. Los niños eran su alegría y su refugio, y a pesar de todo lo que había