Ayunda miró a su marido con sorpresa cuando este dijo que le tenía que decir algo. Sin embargo, pasaron varios minutos y él seguía en silencio.
"Amor, dijiste que tenías algo que decirme."
La voz de Ayunda sacó a Mahardika de su breve ensimismamiento. El hombre miró rápidamente a Andi, quien estaba de pie no muy lejos de él.
"Amor," dijo Ayunda de nuevo.
"Perdón, cariño."
"¿Qué es lo que quieres decirme?", preguntó Ayunda con mucha curiosidad, sobre todo porque su marido se demoraba en hablarle.
"Cariño, quiero llevarte a algún lugar", explicó Mahardika, lo que hizo fruncir el ceño a Ayunda.
"¿Irnos? ¿No ibas a ir a la oficina?"
La información que Andi le había dado unos momentos antes no le dejaba otra opción a Mahardika que contarle a Ayunda lo que realmente había sucedido con la familia Kusuma, y que él también había encontrado al padre biológico de ella.
"No, cariño. Hoy no iré a la oficina, porque Andi ya canceló todos mis citas de hoy", respondió Mahardika.
"¿Por qué así? ¿A dón