9. Cicatrices.
Cada día el príncipe me hace leerle, libros que en lo personal me resultan aburridos, como si a mi me interesara saber estrategia militar. Y cada día es más extraño que el anterior, por ejemplo el otro día estábamos en el jardín caminando, cuando le príncipe me dijo:
—Nuestro juramento te prohíbe desobedecer mis órdenes directas ¿no es así? Morirás si lo rompes.
—Es correcto, su alteza.
—Abofetéate hasta que te sangre la mejilla, es una orden.
Lo malo de los juramentos, es que son más h