Mundo ficciónIniciar sesiónEl viejo monje volvía al interior de lo que quedaba del monasterio. Con pasos lentos se refugiaba en la soledad de la oscuridad de una habitación carente de muebles. Pero al hacerlo una brisa fría y desconocida lo envolvió por unos segundos. El monje levanto la mirada en dirección de un par de orbes amarillas que lo miraban fijamente.
—¡Balas! Frunce el ceño. —¿Cómo me encontraste?
—Seguí el r